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Revista Observaciones Filosóficas


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art of articleart of articleJürgen Habermas; El Giro Lingüístico de la sociología y la Teoría Consensual de la Verdad

Lic. Antonio E. Berthier1 Sociólogo, Universidad Mesoamericana Oaxaca
Resumen
El presente texto se centra en el intento de Habermas de dotar a la sociología y, en particular, a la teoría crítica de una nueva base epistemológica. Habermas se propone sustituir el paradigma de la conciencia dominado por la relación sujeto-objeto por uno de cuño lingüístico y hermenéutico en las perspectivas de Wittgenstein y Gadamer, todo en vistas del desarrollo de una teoría consensual de la verdad en uso de una razón argumentativa y en el contexto de una situación ideal del habla.

Palabras clave
epistemología, paradigma de la conciencia, giro lingüístico, hermenéutica, verdad consensual, razón argumentativa


Jürgen Habermas es uno de los pensadores más importante de la filosofía de la última parte del siglo XX e inicios del XXI. Con su obra no sólo ha logrado consolidar una propuesta de transformación y actualización de la teoría crítica de la sociedad, sino además ha incorporado a la misma referencias provenientes del pensamiento filosófico y sociológico moderno.

A pesar de mostrar diferentes etapas y proyectos inconclusos, podemos leer en Habermas a un filósofo interesado principalmente en sustentar una visión normativa de la sociedad que permita superar lo que a su juicio fueron las deficiencias de la teoría crítica de Adorno y Horkheimer incorporando en sus planteamientos las derivaciones epistemológicas de la filosofía del lenguaje ordinario, las corrientes fenomenológicas y hermenéuticas de la sociología y los conceptos y categorías fundamentales de la sociología clásica.

En sus orígenes, la obra de Habermas presenta un interés particular: sustentar a la teoría crítica de la sociedad en una base epistemológica distinta a la que ha fundamentado a la sociología, un planteamiento que considere los intereses rectores de la formulación de conocimientos.

Habermas se plantea la formulación de una teoría social del conocimiento; una teoría de los intereses rectores del conocimiento que sirva como basamento para la reconstrucción de ese tipo particular de sociología que constituyó la teoría crítica de los años treinta y que puede ser considerada a su vez como una crítica radical del conocimiento.

El Paradigma de la Conciencia

Dentro de este preámbulo crítico - epistemológico, Habermas advierte que la sociología, desde Durkheim hasta Parsons, se ha sostenido en los pilares legados por la vieja teoría del conocimiento que asume como principio la relación entre un sujeto cognoscente tomado como separado ontológicamente del objeto cognoscible. A partir de esta relación se construye el mundo.

Este sustrato epistemológico se manifiesta en la elección de un modelo instrumental de la acción social (particularmente en Weber y Parsons) ejecutada por un actor concebido de manera aislada como unidad de análisis para la sociología.

Este modelo, sin embargo, presenta una importante deficiencia:

El paradigma de la conciencia no contempla las relaciones que establecen entre sí los sujetos y que dan origen a acciones de las que dependen dimensiones sociales como la cultura y la personalidad.

Lo que ha quedado velado a la sociología fundada en el Paradigma de la Conciencia es la Dimensión Intersubjetiva del conocimiento donde los sujetos se reconocen a sí mismos como iguales generando una conciencia compartida del mundo. Esta dimensión cognitiva sustenta a su vez dimensiones de acción diferentes a la acción instrumetal de acuerdo a fines: una acción fundada en representaciones comunes acerca del mundo.

Esta dimensión intersubjetiva implica, a su vez, una racionalidad distinta a la racionalidad de acuerdo a fines privilegiada por la sociología weberiana como la que caracteriza a la sociedad moderna.

Es aquí donde la obra de Habermas presenta su primero y necesario rompimiento: abandonar el proyecto de una filosofía social del conocimiento para adentrarse en la corriente pragmática de la filosofía del lenguaje lo que se ha considerado como el Giro Lingüístico de la sociología de Habermas.

El Giro Lingüístico

Influenciado por la obra del segundo Wittgenstein, la fenomenología de Alfred Shutz y la hermenéutica de Gadamer, Habermas considera que la reformulación de la teoría crítica de la sociedad debe operarse desde el lenguaje pues es ahí donde pueden rastrearse los procesos de reconocimiento intersubjetivo que originan un modelo de acción y racionalidad no instrumentales.

Para Habermas el lenguaje ha sido reducido a un instrumento por una tradición filosófica añeja iniciada por Aristóteles. Aristóteles junto con esta tradición, consideraba al lenguaje una herramienta de carácter designativo cuya función es expresar el pensamiento a través de signos: el lenguaje queda reducido a la codificación simbólica del pensamiento.

Esta tradición es interrumpida en Alemania por tres pensadores importantes, Herder, Hamman y Humboldt quienes parten de dos principios fundamentales:

a) El lenguaje no puede ser reducido a la simple expresión del pensar.

b) Existen una serie de lenguajes históricos que situan a la Razón dentro de una pluralidad de contextos culturales, descentralizándola.

Para Hamman "la Razón es lenguaje" pues la razón se forma en el mismo contexto histórico y cultural donde se utiliza el lenguaje por lo que es imposible separar a la razón de dichas condiciones históricas y culturales particulares. La Razón es siempre una "Razón historicamente situada" por lo que las categorías con las que se estructura la realidad y se da orden al mundo se encuentran en el sistema de prácticas lingüísticas de una lengua y no en una conciencia aislada como lo había presumido la filosofía, particularmente, Kant.

El lenguaje, en este sentido, posee un doble carácter: es empírico, ya que nace del cúmulo de experiencias históricas particulares; y es trascendental, ya que contiene categorías y esquemas que permiten darle forma y estructura al mundo.

Basado en este planteamiento Hamman dirá que "sin lenguaje, ni razón, ni mundo" haciendo del lenguaje la condición ontológica de la realidad.

Este planteamiento es reforzado por Humboldt quien considera que las prácticas interactivas del lenguaje son portadoras de diferentes perspectivas acerca del mundo.

Los Déficit Conceptuales de la Teoría Crítica de la Sociedad

El giro pragmático le permite a Habermas reconocer plenamente lo que considera son los tres déficits de la Teoría Crítica de Horkheimer y Adorno (T.C.S.):

a) El concepto de Verdad.

b) El fundamento Normativo expresado en su concepto de Razón.

c) La infravaloración de las Tradiciones Democráticas del Derecho.

Los dos primeros déficits son producto de la herencia histórico-dialéctica de la T.C.S. al recuperar la concepción hegeliano marxista de la historia:

i. La teoría, así como la filosofía de la historia en la que está sustentada, se asume como la Razón Autoconsciente tanto de su contexto social como de las tareas que éste le impone.

ii. En este sintido, la T.C.S. se convierte en la autoridad crítica del autoconocimiento de la sociedad

iii. El criterio de Verdad de la T.C.S. se encuentra en la propia sociedad que la produjo ya que como autoridad crítica obtiene su legitimidad por el propio desarrollo dialéctico de la sociedad.

Los déficits se hacen evidentes al considerar dos aspectos de ésta concepción histórica:

i. Que el desarrollo de la historia de la sociedad es la dialéctica del progreso de la Razón.

ii. Esta Razón es la facultad a través de la cual el hombre es capaz de ejercer su dominio sobre la naturaleza en pos del progreso.

Así como ocurrió con la concepción aristotélica del lenguaje, al asumir tanto Marx como la T.C.S. estos principios histórico-dialécticos, redujeron a la Razón a su dimensión instrumental en tanto que medio de transformación de la naturaleza.

Esta reducción de la Razón a una Razón Instrumental impidió a la T.C.S. pensar dimensiones de racionalidad diferentes como aquella que orienta las acciones que los sujetos llevan a cabo fundándose en consensos comunicativos.

Al considerar el progreso de la Razón como el avance de la racionalidad instrumental como una nueva forma de dominio, la T.C.S. es incapaz de mirar en el desarrollo de la sociedad moderna una nueva configuración de los sistemas normativos que se evidencian en la ampliación de las libertades jurídicas y de los sistemas morales y éticos que permiten a los individuos un grado mayor de dominio en sus relaciones cotidianas.

Esta infravaloración de los sistemas normativos y de las democracias occidentales hizo a los viejos miembros de la Escuela de Frankfurt considerarlas al igual que a los estados burocráticos y facistas parte del llamado Estado Autoritario.

Estos déficit llevan a Habermas a abandonar el concepto de Razón Instrumental de la vieja Teoría Crítica y el concepto de verdad que le acompaña: la verdad de la teoría se corrobora en el despliegue histórico de la Razón del cual la teoría es su momento autoconsciente.

Habermas debe replantear los fundamentos normativos de la nueva Teoría Crítica en un concepto de Razón y de Verdad diferentes a los ya mencionados y a reconsiderar el papel de la democracia en la sociedad moderna.

Teoría Consensual de la Verdad

El primer paso para superar los deficits de la Teoría Crítica lo constituye el plantear un nuevo concepto de Verdad diferente al que implica la dimensión Instrumental de la Razón. En este nuevo concepto de verdad podrá hallar su fundamentación un modelo de acción social orientada con base en elementos no instrumentales sino práctico-morales.

Habermas reconoce en la historia de la filosofía dos modelos de Verdad que considera no aptos para sustentar su proyecto normativo: las Teorías Metafísicas y las Teorías Positivistas de Verdad.

Las Teorías Metafísicas afirman que los valores y normas sociales construidos por el hombre son susceptibles de verdad a igual que las afirmaciones acerca de los objetos del mundo. Estas teorías no distinguen la diferencia entre el ideal normativo como parte del mundo cultural creado por el hombre y la facticidad de la existencia del mundo natural.

Las Teorías Positivistas parten de la distinción entre hechos y valores afirmando que la verdad sólo es condición de los enunciados referidos a los hechos del mundo y que los referidos a valores y normas solo reflejan estados de cosas subjetivas y emotivas, por lo que son irracionales.

Para alejarse de estos modelos no aptos Habermas revisa cuidadosamente los elementos implicados en el problema de la verdad:

§1. En un sentido convencional consideramos verdadero a un enunciado cuyo contenido refleja un estado de cosas verificables en el mundo. A esta concepción de verdad por correspondencia se someten todos aquellos enunciados expresados en afirmaciones que podemos denominar con Austin "constatativos" o "afirmativos" y cuya pretensión de validez descansa en los hechos del mundo.

§2. Un análisis de lo anterior nos permite distinguir dos aspectos que no deben confundirse:

a) Los enunciados acerca del mundo pueden ser verdaderos o falsos de acuerdo con su adecuación o no con los hechos del mundo.

b) Los actos de habla afirmativos que contienen a estos enunciados sólo pueden ser sostenidos o validados con razones o argumentos y no con hechos del mundo.

§3. La verdad es, por tanto, una pretensión de validez que afirmamos en los enunciados de manera argumentativa por lo que los actos de habla afirmativos no pueden ser verdaderos o falsos sólo justificados o injustificados.

§4. Cuando las pretensiones de validez de una afirmación son cuestionadas y sometidas a examen por parte de los participantes de la comunicación se impone la distinción entre lo que Habermas considera la Acción y el Discurso:

Acción se refiere al "ámbito de comunicación en el que tácitamente reconocemos y presuponemos las pretensiones de validez implicadas en las emisiones o manifestaciones (y, por lo tanto, también en las afirmaciones) para intercambiar informaciones (es decir, experiencias relativas a la acción)". Por Acción entendemos actos de habla a través de los cuales los sujetos interactúan con distintas finalidades.

Discurso se refiere a la forma que asume la comunicación y que esta caracterizada por la argumentación. En el Discurso se toman las pretensiones de validez que se han vuelto problemáticas y son examinadas por los hablantes para determinar si son legítimas o no.

§5. Al pasar al ámbito del discurso los hablantes "salen" del contexto de acción donde se encuentran y participan de un nivel distinto donde las pretensiones de validez de los actos lingüísticos son sometidas a examen para establecer su legitimidad.

§6. Según Habermas, al pasar al nivel del discurso, se suspende toda coacción que pudiera existir en el contexto de la acción para abrir un espacio de cooperación para lograr el entendimiento.

§7. En el discurso quedan separadas las cuestiones de génesis, esto es, la formación de las condiciones de validez, de las pretensiones de validez susceptibles de argumentación.

§8. Esta separación involucra una necesaria distinción entre lo que Habermas designa los Hechos y las Cosas:

· Son Hechos los estados de cosas en el mundo que pueden ser afirmados en proposiciones haciendo referencia a objetos.

· Son Cosas las experiencias que tenemos de los Hechos, objetos nacidos de la experiencia y que son sujeto de afirmaciones.

§9. Los enunciados afirmativos son verdaderos si se corresponden con los hechos. Pero dado que los hechos solo pueden ser referidos en forma de objetos, estos están filtrados por la práctica del lenguaje.

§10. Al participar en una interacción comunicativa hablamos acerca de hechos filtrados por nuestra experiencia lingüística del mundo, esto es, hablamos de cosas.

§11. En un proceso discursivo. los participantes no sustentan las pretensiones de validez de sus afirmaciones en hechos sino en las razones que los llevan a afirmar tal o cual cosa acerca del mundo, esto es, en sus experiencias con los objetos.

§12. Toda experiencia de los objetos se encuentra mediada por las interpretaciones que los sujetos hacen de lo que perciben, es esta interpretación la que sirve como argumentación dentro del discurso y la que llevará a los sujetos a establecer consensos acerca de sus experiencias del mundo.

Habermas sustenta así un Concepto Consensual de la Verdad:

a) La verdad no es una propiedad de los objetos sino de los enunciados por lo que se funda en razones y no en experiencias del mundo.

b) La verdad es intersubjetiva pues diferentes sujetos pueden predicar algo de las cosas y cuestionarse mutuamente las pretensiones de verdad de sus afirmaciones.

c) La Verdad de un enunciado se funda en el consenso racional que con base en argumentos puedan alcanzar los sujetos involucrados en un contexto de acción.

La Razón Argumentativa y Situación Ideal del Habla

Habermas se plantea como objetivo de esta Teoría Consensual de la Verdad fundamentar un modelo de Razón no instrumental: la Razón Argumentativa que sirve de sustento a los procesos discursivos a través de los cuales los sujetos alcanzan consensos y orientan sus acciones al logro de objetivos comunes y no de acuerdo a intereses particulares.

Los discursos teóricos, así como los práctico-morales son susceptibles de verdad en cuanto que poseen una validez discursiva como productos de consensos racionales argumentativos. La suya no es una verdad por adecuación ontológica con un determinado estado de cosas ni una verdad históricamente determinada por ser producto del desarrollo histórico de la Razón Instrumental: su verdad es una Verdad por Argumentación en tanto que son producto del acuerdo comunicativo entre los participantes de los mismos, orientados por una Razón Argumentativa.

En el centro de este planteamiento Habermas coloca como principio una Situación Ideal del Habla: una situación donde la comunicación establecida entre los participantes de un proceso discursivo no se encuentra distorsionada por factores contingentes o coacciones privando entre ellos una distribución simétrica de oportunidades de elegir y ejecutar actos de habla.

Esta Situación Ideal del Habla se caracteriza por cumplir con cuatro requisitos:

1. Todos los participantes tienen las mismas oportunidades de expresarse.

2. Todos podrán libremente cuestionar y reflexionar sobre las pretensiones de validez de lo que se dice y propone.

3. Todos tendrán las mismas oportunidades de producir actos de habla representativos de sus sentimientos, actitudes y deseos.

4. Todos podrán ejecutar actos de habla regulativos: mandar, oponer, permitir, prohibir, prometer, conceder y exigir.

Al cumplirse con estas condiciones podemos decir, según Habermas, que nos encontramos frente a una situación de Acción Comunicativa, esto es un tipo de acción donde los participantes pueden libremente examinar las pretensiones de validez (sea por verdad y/o rectitud normativa) de aquello que se afirma o propone.

Habermas asume este principio como un Ideal Contrafáctico, esto es, como un ideal normativo, una ficción contra la que debemos contrastar los contextos de acción comunicativa existentes y evaluar su carácter racional:

"Sólo esa anticipación garantiza que con el consenso fácticamente alcanzado podamos asociar la pretensión de un consenso racional; a la vez se convierte en canon crítico con que se puede poner en cuestión todo consenso fácticamente alcanzado y examinar si puede considerarse indicador suficiente de un consenso fundado"

Habermas reconoce así en la Situación Ideal del Habla no sólo una forma de anticipación que evalúa los actos de habla reales sino además su Ideal normativo, su telos. De acuerdo con este planteamiento, la finalidad de todo proceso comunicativo racionalmente orientado se encuentra en el consenso al que los participantes pueden llegar si existe una Situación Ideal del Habla.


Referencia:
Seminario de Actualización en Teoría Sociológica: Jürgen Habermas.
Notas de Antonio Berthier durante el Seminario de Actualización en Teoría Sociológica: Anthony Giddens, Jürgen Habermas y Niklas Luhmann

1 Antonio E. Berthier
Sociólogo
Egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco en México D.F.
Estudia Filosofía en el SUA de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Diplomado en Técnicas de Investigación en Sociedad, Cultura y Comunicación impartido por el Grupo de Acción en Cultura de Investigación (GACI) en la Universidad Mesoamericana.
Maestría en Sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana - Azcapotzalco dentro del área de investigación en Pensamiento Sociológico con el proyecto de investigación "El horizonte numinoso: análisis sistémico de la orientación de sentido religioso en la sociología de la religión"
Profesor Investigador de la Universidad Mesoamericana Oaxaca
adscrito a la Licenciatura en Comunicación.
Profesor de la Universidad Anáhuac de Oaxaca.
Editor del sitio "Conocimiento y Sociedad" dedicado a la reflexión en Ciencia, Epistemología y todas las formas sociales del conocimiento.
Forma parte del Proyecto de Investigación "Formación de Ofertas Culturales y Públicos en México" (FOCyP)
Es Coordinador del campo de Edición dentro del Grupo Emergente de Investigación de la Universidad Mesoamericana - Oaxaca.
Sus áreas de especialización son la Teoría Sociológica, la Teoría de Sistemas y la Epistemología.


Revista Observaciones Filosóficas - Nº 3 / 2006


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