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art of articleart of articleUna Ontología Cuadripartida. La propuesta de Jonathan Lowe1

Dr. Timothy Tambassi - Università di Verona
Resumen
La ontología analítica ha mostrado en los últimos años un interés creciente en la categorización, lo que ha conllevado, además de una mayor conciencia de sus ámbitos de aplicación y de sus límites, también un debate vivo sobre cuáles de las categorías ontológicas pueden ser consideradas fundamentales y sobre cómo las mismas  pueden ser organizadas en un sistema ontológico que reuna cualquier tipo de entidad que se considere existente. Esta discusión  incluye la propuesta ontológica de Jonathan Lowe, el cual será presentado y tratado a través del análisis de su sistema ontológico que está subdividido en cuatro categorías fundamentales: géneros, atributos, objetos, modos. Según Lowe, estas categorías tienen un status ontológico a priori y constituyen un marco de referencia para la definición de las condiciones de existencia e identidad de todas las entidades.

A QUADRIPARTITE ONTOLOGY. THE PROPOSAL OF JONATHAN LOWE

Abstract

In the framework of analytical ontology there has recently been a renewed interest in categorization, which has contributed, in addition to a greater awareness of its fields of application and limits, to a lively discussion about what ontological categories should be considered as fundamental and how they should be organised into a system containing all types of existing entities. Part of this debate involves Jonathan Lowe’s ontological proposal, here presented and discussed through the analysis of his ontological system, which recognizes four basic categories: kinds, attributes, objects and modes. According to Lowe, these categories have their own a priori ontological status and supply a reference frame by which the conditions of existence and identity of all entities are defined.

Palabras clave
Filosofia analítica, ontología, categoría, Jonathan Lowe, entidad.

Keywords

Analytical philosophy, ontology, category, Jonathan Lowe, entity.

Revista Observaciones Filosóficas - Nº 19 / 2014
Introducción

La ontología analítica ha mostrado en los últimos años un interés creciente en la categorización (categorization), lo que ha conllevado un debate vivo sobre cuáles de las categorías ontológicas pueden ser consideradas fundamentales y sobre cómo la mismas pueden ser organizadas en un sistema ontológico que reuna cualquier tipo de entidad que se considere existente. Esta discusión incluye la propuesta ontológica de Jonathan Lowe2, el cual será presendato y tratado a través del análisis de su sistema ontológico cuadripartido, es decir, cuatro categorías ontológicas fundamentales: géneros, atributos, objetos, modos. La posición de Lowe será presentada principalmente a la luz de The Four Category Ontology. A Metaphysical Foundation for Natural Science, texto del año 2006, en el que, además de una síntesis de la posición ontológica del autor, se encuentra también una descripción sistemática de su propuesta categorial.

1. Ontología y categorías ontológicas

Antes de analizar los puntos principales de la propuesta de Lowe es útil subrayar cuáles son para el autor las finalidades de la ontología, y mostrar cómo ésta puede ser subdividida. La ontología, la ciencia del ser, tiene, según Lowe, la tarea de unificar las varias descripciones de la realidad que proceden de las distintas disciplinas científicas, de manera que se pueda transmitir una imagen unitaria de la realidad. El objeto específico de la ontología no está constituido por las descripciones de la realidad, sino por la misma realidad, que Lowe considera como única e independiente de nuestra manera de describirla y categorizarla:

Each special science aims at truth, seeking to portray accurately some part of reality. But the various portrayals of different parts of reality must, if they are all to be true, fit together to make a portrait which can be true of reality as a whole. No special science can arrogate to itself the task of rendering mutually consistent the various partial portraits: that task can alone belong to an overarching science of being, that is, to ontology. But we should not be misled by this talk of ‘portraits’ of reality. The proper concern of ontology is not the portraits we construct of it, but reality itself3.

Según el autor, este objetivo impone que la ontología esté dividida en dos partes: una parte a priori, destinada a explorar el reino de la posibilidad metafísica, es decir, que intenta establecer cuáles categorías de cosas pueden existir y coexistir a fin de construir un único mundo posible, y una parte empírica que, en cambio, a partir de la evidencia empírica y de las teorías científicas aceptadas, intenta establecer cuáles son las categorías de cosas que existen en el mundo efectivo. Las dos partes están estrechamente relacionadas, aunque Lowe individua una primacía de la ontología a priori, debido a que la evidencia empírica sólo puede ser evidencia de algo que es posible4.

We are in no position to be able to judge what kinds of things actually do exist, even in the light of the most scientifically well-informed experience, unless we can effectively determine what kinds of things could exist, because empirical evidence can only be evidence for the existence of something whose existence is antecedently possible5.

El hecho de haber introducido una parte de la ontología que intenta establecer cuáles categorías existen y cuáles pueden coexistir plantea el problema de especificar cuáles son estas categorías y cómo pueden ser individuadas, identificadas y distinguidas.

Según Lowe, una categoría ontológica «es un tipo de cosa, o tipo de entidad, cuya pertenencia está determinada por específicas condiciones de existencia y de identidad7, y cuya naturaleza se determina a priori»6. No hay que confundir las categorías con los géneros naturales: éstos últimos son entidades que pertenecen a una determinada categoría ontológica, y su naturaleza se determina sólo a posteriori, a través de una observación científica o de un experimento. En efecto, la categorización ontológica se encuentra en un nivel más alto de la abstracción científica y la segunda presupone la primera.

Según Lowe, algunas categorías ontológicas son más básicas (fundamentales) que otras: considerar una categoría ontológica como fundamental significa que: «las condiciones de existencia y de identidad de [tal] categoría no pueden ser explicadas de manera exhaustiva en términos de relación de dependencia ontológica entre estas entidades [las entidades de la categoría antedicha]

y entidades pertenecientes a otras categorías»8. Las categorías básicas de un sistema ontológico se encuentran en el nivel más alto y representan la referencia para especificar las condiciones de existencia y de identidad de las categorías de nivel inferior.

La categoría en el nivel jerárquico más alto, la más general de todas y a la cual pertenecen todas las otras, es la categoría de la entidad: cada cosa que existe, o que puede existir, se categoriza como una entidad. No se excluye nada de esta categoría9. El segundo nivel de categorización consiste en la distinción entre universales (planetitud (el ser planeta), rojura, electronidad (el ser electrón) etc.) y particulares (aquel particular árbol, Marte etc.).

Lowe define esta distinción en términos de relación de instanciación: un universal tiene instancias mientras que un particular no las tiene. En el tercer nivel se encuentran cuatro categorías ontológicas que son el resultado de la distinción entre las categorías del nivel antecedente en universales y particulares sustanciales y no sustanciales. Los universales se dividen entonces en las subcategorías de los géneros, o universales sustanciales (planetitud, electronidad etc.), y de los atributos (las propiedades y las relaciones)10, o universales no sustanciales (rojura, esfericidad etc.); en cambio los particulares se dividen en las subcategorías de los objetos (que Lowe identifica como las sustancias primas de la tradición aristotélica), o particulares sustanciales (el planeta Marte, aquel árbol etc.), y de los modos, o particulares no sustanciales (aquel particular rojo, aquella particular forma etc.)

Lowe considera los primeros dos niveles de categorización como simples abstracciones de las cuatro categorías ontológicas presentes en el tercer nivel. De hecho, según Lowe, las nociones de entidad, universales y particulares son transcategoriales antes que categoriales. Las categorías ontológicas fundamentales son, en definitiva, las cuatro indicadas en el tercer nivel: él no niega la existencia de otras categorías, sino afirma que estas mismas no son de considerarse fundamentales como él mismo las evalua.

Hay que precisar que las categorías ontológicas son categorías del ser, no categorías del pensamiento11. Esto, sin embargo, no significa que ésas sean entidades incluibles en un inventario de lo que hay (en este sentido Lowe las considera categorías formales antes que materiales). De hecho, según Lowe, no hay que confundir nuestra manera de categorizar la realidad con los resultados obtenidos de esta categorización: la estructura del ser no puede ser una parte del ser que es estructurado, o una de las entidades que son estructuradas12. En otros términos, según Lowe, hay muchas (tal vez infinitas) maneras posibles de categorizar la realidad que, sin embargo, permanence única e independiente de nuestra forma de describirla y de categorizarla: nuestra categorización (cualquiera ésta sea) no puede ser parte constitutiva de la realidad, ni tampoco una entidad incluible en un inventario de lo existente, debido a que la realidad es independiente de la categorización que hacemos13.

2. Relaciones ontológicas fundamentales
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Las cuatro categorías ontológicas fundamentales están correlacionadas por tres tipos de relaciones formales, que determinan las características definientes14.

Géneros y objetos están relacionados por la relación de instanciación: los géneros son universales que tienen objetos como sus instancias, mientras que los objetos instancian (son instancias particulares) géneros. La misma relación une atributos y modos: los atributos son universales que tienen los modos como sus particulares instancias, mientras que los modos son particulares que instancian (son particulares instancias) atributos.

En cambio, la relación de caracterización une géneros y atributos: los géneros son caracterizados por atributos, mientras que los atributos caracterizan los géneros. La misma relación une objetos y modos: los objetos son caracterizados por los modos, mientras que los modos caracterizan los objetos.

En conclusión, la ejemplificación es la relación que une (indirectamente) objetos y atributos: un objeto esemplifica algunos atributos que a su vez son ejemplificados por algunos objetos. Según Lowe, un objeto puede relacionarse con los atributos de dos maneras diferentes: un objeto puede instanciar un género caracterizado por ese atributo, o un objeto puede ser caracterizado por un modo que instancia ese atributo. La ejemplificación se entiende como una relación indirecta, dado que las categorías de los objetos y de los atributos están relacionadas sólo con el auxilio de las dos otras categorías. Además, el hecho de ser constituida por la combinación de las relaciones de instanciación y de carectarización la pone en segundo plano con respecto a éstas dos que se consideran más fundamentales.

Similarmente a lo dicho sobre las categorías, también las relaciones ontológicas no pueden considerarse elementos del ser, sino bien relaciones formales transcendentales, en oposición al hecho de ser materiales que llevaría a considerarlas como relaciones que aportan algo más al ser de las entidades que correlacionan. Por lo tanto, las relaciones ontológicas no tienen que ser incluidas en un inventario de lo que hay (tener una propiedad no significa en sì formar parte del inventario de lo existente), y no hay que considerarlas como entidades pertenecientes a alguna categoría ontológica. De hecho, según Lowe, la instanciación y la caracterización no aportan nada más al ser de los miembros de las categorías ontológicas que relacionan15: si a es más alto que b entonces no hay una entidad además de a y b en la relación, así como si un objeto instancia un género no hay entidades además del objeto y del género instanciado.

3. Identidad

Un caso particular de relación ontológica formal es el de identidad, de la cual el autor no establece una definición, dado que considera este concepto primitivo e indefinibile. Según Lowe, la identidad es una relación fundamental, dado que no es reducible a los tres otros tipos de relaciones ontológicas. La identidad a sí mismos de los objetos es además una condición metafísica necesaria, sin la cual no podría existir nada en el mundo:

Self-identity, and hence identity, is, we might say, a metaphysically necessary condition of the existence of objects. That is no trivial matter. Without it, there could be nothing in the world. It is too fundamental, indeed, to be something in the world – an element of being – because it is that without which there could be no beings and so no world16.

En fin, esta relación se une al concepto de individuación, y constituye junto a la unidad el criterio según el cual los objetos son individuables:

It is only in virtue of their self-identity that objects are countable and can constitute a plurality. This is not to say that self-identity is sufficient for countability, only that it is necessary. To be countable, objects must in addition instantiate kinds which confer upon them their distinctive identity conditions. Objects, that is to say, possess not only self-identity but also unity, which is what makes them individuatable17.

4. Dependencia ontológica

Lowe individua tres distintos tipos de dependencia ontológica entre las cuatro categorías ontológicas fundamentales18:

Estos diferentes tipos de dependencia ontológica permiten especificar las condiciones de existencia y de identidad de las cuatro categorías fundamentales. Para ilustrarlos utilizaremos el perro Fido (objeto), que instancia el universal perritud (género), se caracteriza por su particular blancura (modo) y ejemplifica la blancura (atributo).

Los modos dependen por su existencia y por su identidad (dependencia existencial rígida y dependencia de identidad) de algunos miembros de la clase de los objetos (que caracterizan): modos diferentes pueden depender del mismo objeto, pero ningún modo puede depender de más objetos diferentes. Eso quiere decir que la particular blancura de Fido existe sólo porque Fido existe, y es diferente de cualquier otra particular blancura, dado que Fido posee esta particular blancura. Además, la existencia (dependencia existencial rígida) de los modos depende de los atributos de los que son instancias. Lowe habla de las propiedades mínimas determinadas (least determinate properties), y con eso se refiere a las características últimas (más específicas) que caracterizan un objeto.

Los géneros dependen por su existencia (dependencia existencial no rígida), pero no por su identidad, de algunos miembros de la clase de los objetos. Si Fido y Rover son los únicos perros existentes, la perritud (género) existiría aún si Fido y Rover no hubieran existido; pero la perritud no existiría si nunca hubiera existido ningún perro (si nunca hubo alguna instancia de la perritud), o si no pudiera existir algún perro (si no puede existir – o no pudo haber existido – alguna instancia de la perritud). La perritud depende efectivamente de Fido y Rover porque depende por su existencia del hecho de existir de algunos perros individuales que en este momento sólo son Fido y Rover. Además, los géneros dependen por su identidad y por su existencia (dependencia existencial rígida y dependencia de identidad) de la clase de los atributos. La perritud (género) depende por su identidad y por su existencia de un número de atributos que determinan sus características esenciales, por ejemplo el carnivorismo (el hecho de ser carnívoro), dado que no pueden existir perros no carnívoros. En cambio, si se demostrara la existencia de perros no carnívoros, el carnivorismo (al igual que otros atributos), ya no sería una característica esencial de la perritud, nos limitaríamos a considerarla como una característica contingente y dejaríamos a otras características (algunas características genéticas por ejemplo) el papel de esenciales. En cambio, la blancura (atributo) no puede tener el status de característica esencial de la perritud, sino sólo de característica contingente (pueden existir perros blancos, pero los perros no son necesariamente blancos).

Los atributos dependen por su existencia (dependencia existencial no rígida), pero no por su identidad, de los modos. Similarmente a lo explicado por los géneros, si la particular blancura de Fido y la particular blancura de Rover son las únicas particulares blancuras existentes, entonces el atributo blancura depende efectivamente de estos dos modos de blancura. Pero el atributo blancura existiría aún si las particulares blancuras de Fido y Rover no existieran, si sólo hubiera existido, o si pudiera existir, su particular instancia. Además los atributos dependen por su existencia (dependencia existencial no rígida), y no por su identidad, de algunos miembros de la clase de los géneros. La blancura (atributo) no existiría si ninguno de los género tuviera la característica de ser blanco, pero al mismo tiempo la blancura, dado que puede caracterizar varios géneros, no depende por su identidad de un específico género que caracteriza.

En fin, los objetos dependen por su existencia (dependencia existencial rígida), pero no por su identidad, de géneros de los cuales son instancia (se trata en este caso del género más alto que instancian). En este sentido los objetos son instancias de un género sin el cual no podrían existir: el perro Fido depende por su existencia de la existencia del género perritud. Pero los objetos no dependen por su existencia y por su identidad de los modos que los caracterizan (Fido no depende por su existencia y por su identidad de su particular blancura, de hecho, Fido puede existir sin esa blancura). Entonces hay asimetría entre objetos y modos: los primeros son particulares independientes mientras que los segundos son particulares dependientes (de los objetos).

Se puede observar una analogía entre las categorías de los objetos y de los atributos: ambas no dependen por su identidad de entidades pertenecientes a otras categorías ontológicas pero, como máximo, algunos objetos y algunos atributos dependen por su identidad de otras entidades pertenecientes a la misma categoría ontológica. Por ejemplo, un montón de rocas dependen por su identidad de las rocas que lo costituyen, al igual que una propiedad (atributo) conjuntiva depende por su identidad de cada propiedad conjuntiva: ser rubio y alemán depende del ser rubio y del ser alemán19. No hay que llegar a la conclusión erronéa de considerar objetos y atributos al mismo nivel. De hecho, Lowe abraza una ontología substancialista y considera que sólo la categoría de los objetos tiene plena independencia ontológica. La independencia ontológica de los objetos deriva del hecho de que los atributos necesitan portadores para existir, debido a que no pueden existir atributos no ejemplificados. Se podría argumentar que también los objetos necesitan propiedades (atributos) para existir, dado que un objeto es esencialmente un portador de propiedades y, según Lowe, no existen particulares desnudos20. Sin embargo, un atributo como ‘tener carga eléctrica’ podría no existir si no existieran objetos de carga eléctrica, mientras que los objetos de carga eléctrica son tales que, aunque deben tener algunas propiedades para existir, no necesitan la propiedad de ‘tener carga eléctrica’ para existir, porque poseen esta propiedad sólo de manera contingente. En este sentido los objetos son ontológicamente antecedentes a los atributos (y a cualquier otra categoría ontológica) y ocupan por lo tanto una posición más fundamental en el esquema del ser21.

5. Universales y particulares

En su sistema ontológico, Lowe admite la existencia de universales y particulares y distingue las dos categorías a través de la relación de instanciación: todos los particulares instancian (son instancias de) universales pero no pueden ser instanciados; todos los universales, que a su vez pueden instanciar otros universales (por ejemplo el universal perritud instancia el universal animaleza), son instanciables (pueden o podrían tener (haber tenido) por lo menos una instancia).

En consecuencia de esto, Lowe excluye la existencia de algunos universales no instanciados. Si suponemos, por ejemplo, que existe la propiedad universal (atributo) de ser esférico-cuadrangular, esta propiedad no podría tener alguna instancia ya que esta instancia tendrìa que ser tanto esférica como cuadrangular, y eso es absurdo. Por tanto la propuesta de Lowe limita el concepto de existencia de los univerasales a su poder tener (o haber tenido) particulares instancias: en efecto, no existen universales que no pueden o no podrían tener particulares instancias. Esta concepción de los universales entonces permite incluir en el inventario de lo existente tanto los universales efectivamente ejemplificados (es decir que tienen o han tenido particulares instancias) como los universales que, aunque no tienen particulares instancias, podrían tenerla (o podrían haber tenido instancias).

Hay que recalcar que la distinción entre universales y particulares es tanto exhaustiva como exclusiva22: cada entidad es universal o bien particular, no puede ser ambas cosas, tiene que ser una de las dos.

6. Objetos

La reflexión sobre las relaciones de dependencia ontológica (véase § 4) permiten introducir la distinción entre objetos y propiedades (atributos): los objetos son portadores de propiedades que no pueden ser a su vez portados (Lowe habla de los portadores de propiedades de orden cero), mientras que las propiedades (atributos) son entidades portadas por los objetos que éstas mismas caracterizan23. Entonces los objetos tienen prioridad ontológica respecto a las prioridades que, en cambio, dependen ontológicamente de la categoría de los objetos: de hecho no pueden existir propiedades no portadas24.

Lowe considera esta distinción como absoluta y no relativa: en este sentido no pueden existir propiedades portadoras de otras propiedades de la misma manera en la que los objetos son portadores de propiedades. Al mismo tiempo Lowe no cree en la existencia de los objetos que no sean portadores de propiedades (los objetos son por definición portadores de propiedades), ni tampoco de particulares desnudos (bare particulars) que, según algunas teorías tropistas, “unen” las varias propiedades particulares (modos) de un objeto25. Según Lowe un objeto es un portador de propiedades (tal vez de infinitas propiedades, si se incluyen las propiedades relacionales) y en este sentido tiene una multitud de modos de ser distintos. Es decir, tiene una pluralidad de perspectivas26.

Los modos de ser (tropos27) de un objeto no deben ser confundidos con las partes que constituyen el mismo objeto. De hecho el objeto no está compuesto por sus modos de ser (por sus propiedades particulares), sino por sus partes: otros objetos, caracterizados a su vez por propios modos de ser28.

Eso no implica una complejidad ontológica al constituir los objetos: los modos de un objeto no necesitan un sustrato que los sostenga, y con sustrato se entiende un objeto que no es portador de alguna propiedad (una especie de ingrediente no cualitativo de la sustancia individual). Los modos necesitan un soporte en el sentido de que son entidades que dependen ontológicamente del objeto que caracterizan, y es el mismo objeto que hace de soporte, sin por eso tener que introducir otro misterioso sustrato.

Los objetos tienen además determinadas condiciones de identidad, y son, en virtud de su unidad, entidades numerables. Por lo que concierne las condiciones de identidad, los objetos son, según Lowe, individuables e identificables sólo como particulares de un determinado género (ser un objeto es ser una entidad perteneciente a un determidado género). Los objetos no tienen determinadas condiciones de identidad por su ser objetos (ser un objeto no revela nada de las condiciones de identidad de la entidad en cuestión), sino más bien por su ser instancias de un determinado género, que define las condiciones de identidad del objeto en cuestión. En este sentido los objetos que instancian el mismo género tendrán las mismas condiciones de identidad, en cambio dos objetos que instancian géneros diferentes tendrán condiciones de identidad diferentes.

Las condiciones de identidad de los objetos están relacionadas, a nivel macroscópico, también con su numerabilidad29 (la posibilidad de ser numerados). De hecho es imposible, según Lowe, utilizar una expresión come ‘5 objetos’ para dar una información numérica significativa sin un implícito conocimiento de los géneros de objetos numerados. Decir que ‘hay 5 objetos’ no significa nada sin una caracterización sortal de los objetos en cuestión (sin especificar por último los géneros de objetos implicados)30:

What I am prepared to accept is that where we are dealing with items that do have determinate identity-conditions – that is, with items which are ‘objects’ and which consequently fall under sortal concepts – our counting of them31 has to have proper regard to their identity-conditions, in the following sense: when we are counting Ks, where Ks are items possessing determinate identity-conditions, each K should count for one and no K should be counted twice32.

7. Casi-objetos

Las nociones de identidad y numerabilidad, las cuales viajan juntas en el mundo macroscópico, se separan en el mundo cuantístico, donde las entidades presentes, aun no teniendo condiciones de identidad determinadas, pueden ser numeradas, y constituyen la categoría (no fundamental) de los casi-objetos33. De hecho, según Lowe, una partícula atómica no puede ser considerada como un verdadero objeto (una entidad perteneciente a la categoría ontológica de los objetos) porque, aun siendo una entidad numerable, le faltan determinadas condiciones de identidad para su individuación. La falta de condiciones de identidad de los casi-objetos (su identidad vaga o indeterminada) es, según Lowe, una característica intrínseca de las entidades que se consideran: la indeterminación de su identidad es de tipo ontológico y no depende de ningún modo de nuestra manera de conocer las entidades en cuestión. La ausencia de condiciones de identidades determinadas de los casi-objetos es además totalmente independiente de su numerabilidad que, por lo contrario, está presente a nivel subatómico. Si tomamos como ejemplo los electrones que se mueven alrededor del núcleo de un átomo de helio, se puede afirmar que son numerables, ya que son dos. Pero no podemos, en virdtud de su naturaleza intrínseca, referirnos a uno de éstos antes que al otro: ellos son de hecho totalmente indistinguibles. Por esta razón el principio de exclusión de Pauli34 impide que dos electrones estén en el mismo estado cuántico (los electrones tienen opuesta dirección de espín), pero no se puede conocer la dirección del espín de dos electrones (lo que permitiría distinguir los dos electrones siendo una opuesta a la otra) y eso no por nuestra ignorancia, sino por la intrínseca naturaleza de los electrones35.

Sin embargo, según Lowe, la teoría cuantística no plantea problemas sobre la individuación sincrónica y sobre la identidad diacrónica de los electrones: en efecto los electrones son fermiones y, en consecuencia, parece que tienen una identidad determinada cuando no interaccionan con otras partículas y de esta manera no entran en un estado de superposición.

Además, no hay que confundir el hecho de que los electrones no siempre pueden ser identificados de manera decisiva (como observado no se pueden identificar dos electrones en un estado de superposición), con su ser en cualquier circunstancia idénticos a sí mismos. La identidad a sí mismos (self-identity) es, sugún Lowe, una condición necesaria para la existencia de cualquier entidad y, como tal, la tienen los electrones también, prescindiendo de su estar o menos en un estado de superposición:

The property of self-identity [(x)(x=x)] is one which, I think, is unproblematically and determinately possessed by quasi-objects such as electrons. What such quasi-objects may not unproblematically possess are certain identity-involving properties, such as the property of being determinately identical with a (where ‘a’ is a name for a quasi-object, such as an electron)36.

8. Géneros

Lowe define los géneros como entidades universales, portadores de propiedades universales (atributos) que no pueden a su vez ser portados37. En cambio los atributos son entidades universales portados por los géneros que los mismos atributos caracterizan38.

Consideremos el universal perritud. Lowe no cree que este universal pueda estar en la categoría de los atributos, ya que no revela una propiedad (o una relación): ningún objeto está caracterizado por la propiedad (atributo) perritud. Más bien cuando se afirma que un particular animal, el perro Fido, por ejemplo, es un perro, se afirma que Fido es una particular instancia del género perritud. Entonces, la perritud (género) no es una propiedad (atributo) que Fido (objeto) posee, más bien lo que Fido es en calidad de instancia del género perritud. En este sentido se puede individuar una estrecha relación entre las categorías de los objetos y de los géneros: los objetos son necesariamente instancias de un determinado género, los géneros son necesariamente géneros de objetos39. En efecto, los objetos (en este caso el perro Fido) son individuables e identificables sólo como particulares de un determinado género (en este caso el género perritud): ser un objeto es ser una entidad que pertenece a un determinado género que define las condiciones de identidad del objeto en cuestión.

Además, la perritud, en calidad de género, es portador de propiedades universales, atributos (por ejemplo ser cuadrúpedo, ser carnívoro), que la caracterizan y que constituyen sus propiedades distintivas. Según Lowe, un universal como ser cuadrúpedo no representa lo que es un objeto, sino su manera de ser, una propiedad que posee el objeto y que, por eso, forma parte de la categoría de los atributos.

La distinción entre géneros y atributos se refleja también en el lenguaje entre nombres comunes (árboles, planetas, electrones, etc.) y adjetivos (rojo, esférico, etc.): los primeros denotan géneros, los segundos denotan atributos.

9. Modos y atributos

La distinción entre atributos y modos es la siguiente: un atributo es un modo de ser de dos o más cosas, un modo es una manera de ser de una cosa, un modo que es necesariamente único para la cosa40. Entonces el atributo rojura es un modo de ser de colores de dos o más cosas tales que cada una de ellas, por el hecho de ser tan colorada, se define de colores del mismo modo (y con mismo modo se entiende un modo numéricamente idéntico). En cambio el modo “rojura” es el particular modo de ser colorada de una cosa (la particular rojura de una cosa o su propiedad particular de ser roja), tal que ninguna otra cosa puede ser colorada de la misma manera.

Las categorías de los atributos y de los modos no están constituidas sólo por propiedades, también las relaciones están incluidas en estas dos categorías y, así como las propiedades, también éstas reflejan la misma distinción entre particulares y universales. Según el autor las relaciones son modos de ser poliádicos (o relacionales) de dos o más cosas. La relación universal ser más alto que es entonces un modo de ser de dos o más cosas una respecto a la otra; en cambio, la propiedad universal rojura es un modo de ser de dos o más cosas, en la que cada cosa puede ser colorada de la misma manera.

La elección del término modos, en lugar de tropos, para denotar la categoría de las propiedades particulares preserva la asociación de estas entidades en la categoría de los particulares sustanciales (los objetos). Como ya observado, los modos o propiedades particulares no son independientes del objeto y no pueden de niguna manera ser consideradas como sus constituyentes. Entonces las propiedades particulares de un objeto se distinguen radicalmente de sus partes: las partes de un objeto son a su vez objetos caracterizados (y no constituidos) por propiedades particulares.

10. Hechos: eventos y procesos

En la categoría de los modos caben también los hechos, que Lowe identifica con los términos eventos y procesos y los considera respectivamente cambiamentos o secuencias de cambiamentos de los modos (monádicos y relacionales) de un objeto41.

En este sentido, según Lowe, un evento ocurre cuando un objeto adquiere una propiedad particular (modo monádico) o entra en una particular relación (modo relacional) con uno o más objetos (cuando por ejemplo se aprieta una pelota (objeto), es decir cuando la pelota adquiere la propiedad particular (modo) de la forma apretada), y se identifica con el mundo monádico que el objeto adquiere (en este sentido con el modo apretadura que ha adquirido el objeto pelota) o con el modo relacional que relaciona dos o más objetos. De hecho los modos, debido a que son entes temporales que ocurren a un objeto, tienen todas las caractéristicas para calificarlos como eventos. Las consideraciones hechas sobre los eventos pueden extenderse a los procesos, que, sin embargo, según Lowe, deben considerarse como secuencias de cambiamentos en las propiedades y en las relaciones de los objetos. Se puede pensar en un proceso como en un modo extenso en el tiempo, (y eso no vale para un evento que se considere istantáneo) o como compuesto por una sucesión temporal de diferentes modos momentáneos, que dependen del hecho de que los procesos sean o no sean cualitativamente invariantes.

11. Conceptos

El discurso ontológico de Lowe aspira a analizar la misma realidad y no las distintas representaciones que se pueden hacer (véase § 1). En este sentido hablar de conceptos significa salir del discurso ontológico propiamente dicho para ocuparse de las modalidades a través de las que un sujeto pensante entiende y representa la realidad.

Lowe considera los conceptos como modos de pensar (o de entender intelectualmente) las entidades42. Como modos de pensar, los conceptos presuponen un sujeto pensante, una persona, que puede pensar en las entidades en cuestión y, similarmente a los modos de ser de las cosas (véase § 9), en ellos hay la misma distinción que entre particulares y universales. Como universales los conceptos se entienden como atributos mentales, como particulares los conceptos se entienden como modos mentales.

Por lo tanto los conceptos se distinguen de los universales: los conceptos43, tanto los universales como los particulares, son propiedades mentales “poseídas” por un sujeto pensante y del cual dependen, mientras que los universales son entidades extramentales y extralingüísticas que no dependen por su existencia de un sujeto pensante. Un mismo universal puede ser pensado de maneras diferentes, estas maneras diferentes corresponden a varios conceptos poseídos por un sujeto pensante para denotar el mismo universal44. En este sentido términos como la propiedad de ser triangular y la propiedad de ser trilateral transmiten conceptos diferentes (son por tanto diferentes modos de pensar las entidades), pero que denotan la misma entidad universal, la misma propiedad geométrica extramental y extralingüística.

Conclusión: una breve valoración

Es ahora oportuno hacer una breve valoración de lo afirmado hasta ahora, individuar las posibilidades de la propuesta ontológica de Lowe y poner una objeción.

Por realizar eso, tenemos que recordar la centralidad que adquiere la realidad en las reflexiones ontológicas del autor, y el hecho que Lowe atribuya a la ontología la tarea de estudiar y de unificar las varias descripciones parciales de la realidad, que derivan de las disciplinas científicas, a fin de describir de manera unitaria la misma realidad (véase § 1). El programa metafísico-ontológico de Lowe está declarado en las primeras páginas de su primer libro, Kind of Being, significativamente dedicado a los conceptos sortales, es decir: conceptos de una diferente tipología o tipo de individuos. El realismo del autor lo empuja a anteponer que «la manera en la que conceptualizamos y debemos conceptualizar la realidad está esencialmente determinada por el modo en que el mundo es, independientemente de nuestros valores e intereses»45. Sobresale por lo tanto que la relación entre metafísica y ciencia es de complementariedad y cooperación. Tanto el metafísico como el científico hacen referencia a la experiencia, pero los contenidos son distintos. Según Lowe, la diferencia a nivel epistémico es la siguiente: para el científico la experiencia es «una especie de soporte evidencial para hipótesis explicativas, y su contenido no està particularmente criticado»46; para el metafísico el «contenido de la experiencia, en particular las categorías y las relaciones que sirven para estructurar este contenido, es objeto de investigación crítica y explicación sistemática»47. De consecuencia, según este punto de vista, el metafísico no puede ignorar los desarrollos de la ciencia, pero no puede hacerse culpable de “esclavitud” ideológica respecto a sus resultados científicos, a cuesta de fracasar en su misma tarea de cooperación con la ciencia. Ahora, la cuestión crucial sobre la que se basa la cooperación es que la misma ciencia está dirigida por principios y por presupuestos que son específicamente objeto de trabajo del metafísico. Entonces, por un lado, cuando el metafísico se pregunta ‘¿qué tipos de cosas existen?’ tiene que basarse en los resultados de la ciencia, pero para salir en ayuda de las mismas exigencias filosóficas de los científicos tiene que trabajar de manera crítica con las tesis de las ciencias especiales.

Llegados a este punto se presenta la tarea categorial. Como ya observado, según el autor, una categoría ontológica es un tipo de cosa, o de entidad, cuya pertenencia está determinada por algunas condiciones distintivas de existencia y de identidad cuya naturaleza es determinable a priori. A través de la noción de dependencia ontológica, Lowe define un criterio para distinguir las categorías ontológicas fundamentales de las que no son: las primeras se diferencian de las segundas por su irreducibilidad ontológica, especificada por el hecho de que las categorías ontológicas fundamentales no dependen por sus condiciones de existencia y de identidad de otras categorías ontológicas. Las categorías ontológicas fundamentales, que, tal como son, ocupan el nivel más alto de un sistema ontológico, constituyen además la referencia para especificar las condiciones de existencia y de identidad de las categorías de nivel inferior.

El sistema ontológico que se destaca de esta tesis de método no se diferencia, ni desde el punto de vista del contenido ni tampoco desde el punto de vista de la forma, de los otros sistemas presentes en el actual debate ontológico48. De hecho, a nivel de los contenidos, si se consideran como fundamentales las categorías ontológicas de los objetos, géneros, modos y atributos (propiedades y relaciones), no presenta sustanciales anomalías con respecto a los otros sistemas49. Lo mismo vale a nivel formal, donde el autor, al presentar una estructura en árbol jerárquicamente organizada que contiene cada cosa en la categoría omnicomprensiva de las entidades, no se aleja de ninguna manera de los otro ontólogos50.

El mérito del sistema de Lowe son más bien las cualidades metateóricas, como la sobriedad y la capacidad de construir un marco general asociativo, las diferentes perspectivas ontológico-metafísicas y las varias disciplinas científicas. Eso es, de alguna forma, una consecuencia del proyecto de trabajo del autor. El mismo Lowe considera que el papel de complementariedad cooperativa que desempeña la metafísica respecto a las ciencias naturales consiste en el examen crítico de los principios y de las entidades sobre las cuales se basan las distintas disciplinas científicas, y la misma filosofía. En otros términos: hay un problema de ontología categorial porque existen divergencias categoriales profundas, que se derivan de «valores y propiedades en conflicto, que a veces desembocan en soluciones no claramente preferibles por lo que concierne los límites de las especies y la naturaleza de las entidades»51. La que se podría definir como la eficiencia instrumental del sistema de Lowe, es decir su capacidad de tener en cuenta los resultados de las diferentes disciplinas científicas y las distintas posiciones del debate científico, no deriva sólo de la relación de complementariedad cooperativa entre metafísica y ciencias especiales. De hecho, como ya hemos observado, Lowe divide la ontología en dos partes: una a priori, destinada a explorar el reino de las posibilidades metafísicas y a establecer cuáles categorías de cosas pueden existir y coexistir para construir un único mundo posible, y una empírica, destinada a establecer, sobre la base de la evidencia empíricia y de las teorías científicas aceptadas, cuáles categorías de cosas existen en el mundo efectivo. Son los mismos resultados de las varias ciencias empíricas, sobre los cuales trabaja la ontología empírica, los que determinan cuáles categorías ontológicas existen en el mundo efectivo y cuáles entidades deben incluirse en las varias categorías.

Sin embargo, un límite de esta propuesta se puede individuar en la determinación de la categoría ontológica de los géneros, en particular lo que hay que preguntarse es si esta categoría se puede o menos considerar fundamental. Lowe considera esta categoría como fundamental y con eso presupone que las condiciones de existencia y de identidad de tales categorías no pueden ser exhaustivamente especificadas en términos de relaciones de dependencia ontológica entre entidad pertenecientes a esta categoría y entidades pertenecientes a otras categorías. Pero esta consideración parece discrepar con respecto a lo que se deriva de la relación de dependencia ontológica entre géneros y atributos (véase § 4). Lowe afirma que los géneros dependen por su existencia y por su identidad de la clase de los atributos, y hace una distinción entre los atributos que constituyen las características esenciales de un género y los atributos que constituyen sus características contingentes. A mi juicio, de la relación de dependencia ontológica entre géneros y atributos no sólo se deriva una dependencia de existencia y de identidad de los géneros de los atributos, sino también una dependencia esencial de los género de los atributos – algunos atributos constituyen las características esenciales de algunos géneros – lo que impide una independencia ontológica total de la categoría de los géneros. Además, el hecho de que Lowe considera algunos atributos como características esenciales y definitorias de un género (que algún género no puede ser tal si no está caracterizado por algunos atributos), no nos permite distinguir el mismo género de la conjunción de los atributos esenciales que lo caracterizan, y eso implica una identidad entre el género en cuestión y la conjunción de sus atributos esenciales. En otros términos: la categoría de los géneros podría resultar superflua. Por otro lado, la eliminación de esta categoría ontológica – o por lo menos su eliminación de las categorías ontólogicas fundamentales – no representaría, de por sí, un gran límite a la propuesta de Lowe. La sustitución de la categoría de los géneros con una conjunción de atributos esenciales – y el utilizo del término géneros para indicar esta conjunción de propiedades – dejaría intactas tanto la eficiencia instrumental del sistema, como su cercanía al lenguaje de la ciencia (muy a menudo utiliza la categoría de los atributos, pero es difícil establecer si los entiende en realidad como relativos a géneros), y no representaría, de hecho, un sustancial alejamiento de las posiciones del autor.



Timothy Tambassi
Cursa Doctorado de investigación en Filosofía en la Universidad de Verona (Italia) http://www.dfpp.univr.it/?ent=persona&id=7937&lang=it . Ha publicado una docena de artículos que tratan argumentos como la ontología, la metafísica analítica, la figura de Jonathan Lowe y la filosofía política. Colabora en dos importantes revistas filosóficas: La società degli individui y I quaderni della Ginestra.


Fecha de Recepción: 30 de mayo de 2014

Fecha de Aceptación: 25 de junio de 2014


Editor: Adolfo Vásquez Rocca D. Phil, ROF, Nº 18, 2014


Como Citar este Artículo:
TAMBASSI, Timothy, “Una Ontología Cuadripartida. La propuesta de Jonathan Lowe”, en Revista Observaciones Filosóficas, Nº 19 - 2014 - ISSN 0718-3712, Indexado en DOAJ - Directory of Open Access Journals Lund University.



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1 Una primera versión, en lingua italiana, de este artículo fue publicada en la revista Isonomia. Véase Tambassi, Timothy, “Un’ontologia cuadripartida. La propuesta de Jonathan Lowe”, Isonomia, 2010, pp. 1-26, se vea el link http://www.uniurb.it/Filosofia/isonomia/2010tambassi.pdf. Quiero dar las gracias a Jonathan Lowe, Franca D’Agostini, Cristina Travanini y Sara Pionetti para sus sugerencias durante la redacción del texto.

2 Edward Jonathan Lowe, profesor de Lógica filosófica y director del ‘Postgraduate Research in Philosophy’ en la Universidad de Durham, collabora en las más importantes revistas de la tradición analítica (como por ejemplo Analysis, Mind, Notre Dame Journal of Formal Logic, Philosophy and Phenomenological Research), y en las más importantes casas editoriales del área angloamericana, como Blackwell, Cambridge University Press, MIT Press, Oxford University Press, Routledge. Autor de diez libros y aproximadamente doscientos artículos, sus intereses abarcan entre otros la metafísica, la filosofía de la lógica, la filosofía de la mente, la filosofía de John Locke. Hay que recordar entre sus contribuciones más importantes: Kinds of Being (1989), Locke on Human Understanding (1995), Subjects of Experience (1996), The Possibility of Metaphysics (1998), An Introduction to the Philosophy of Mind (2000), A Survey of Metaphysics (2002), Locke (2005), The Four-Category Ontology (2006), Personal Agency (2008), More Kinds of Being (2009).
- Jonathan Lowe (24 March 1950 – 5 January 2014), usually cited as E.J. Lowe, was Professor of Philosophy and Director of Postgraduate Studies at the Department of Philosophy at Durham University, England. He was born in the UK, educated at the University of Cambridge, 1968-72, and the University of Oxford, 1972-75. His main areas of research and publication are in metaphysics, philosophy of mind, philosophical logic, and the history of early modern philosophy.

3 «Cada ciencia especial aspira a la verdad, e intenta describir de manera precisa algunas partes de la realidad. Pero si las varias descripciones de las diferentes partes de la realidad son todas verdaderas, tienen que adaptarse todas juntas para dar una imagen que pueda ser verdadera para la realidad como un todo. Ninguna ciencia especial puede arrogarse la tarea de hacer recíprocamente coherentes las varias descripciones parciales de la realidad: esta tarea es exclusiva de la ciencia omnicomprensiva del ser, la ontología. Pero no nos tendríamos que dejar engañar por este discurso sobre las “descripciones”de la realidad. El objeto de la ontología no está constituido por las varias descripciones que construimos de la realidad, sino de la misma realidad» Lowe, Edward Jonathan, The Four-Category Ontology: A Metaphysical Foundation for Natural Science, Clarendon Press, Oxford 2006, p. 4.

4 Con el término “posible” Lowe se refiere a la noción de posibilidad metafísica, que el autor entiende como una posibilidad real (de re), que no se identifica con la posibilidad física, lógica o epistémica. La posibilidad metafísica de un estado de cosas, por ejemplo, está determinda del hecho de que los principios y las categorías metafísicas aceptables permiten la existencia de tal estado de cosas (por ejemplo el estado de cosas expresado en la proposición ‘el gato está sobre el sofá’ es metafísicamente posible debido a que existe (pueden existir) particulares físicos, como gatos y sofás, y existen relaciones de tipo ‘x está sobre y’ que estos particulares pueden tener entre ellos, cfr. Lowe, Edward Jonathan, The Possibility of Metaphysics: Substance, Identity and Time, Clarendon Press, Oxford 1998, pp. 8-27

5 «No estamos en las condiciones de juzgar cuáles tipos de cosas existen efectivamente, aun a la luz de las experiencias científicamente más fiables, si no podemos efectivamente determinar qué tipos de cosas pueden existir, porque la evidencia empírica sólo puede ser evidencia de la existencia de algo cuya existencia es antecedentemente posible» Lowe, Edward Jonathan, The Four-Category Ontology, p. 5.

6 Según Lowe las condiciones de existencia y de identidad son condiciones metafísicas necesarias y suficientes para la existencia y la identidad de las entidades de las específicas categorías. Más precisamente las condiciones de existencia de las entidades de una categoría K son condiciones necesarias y suficientes para la existencia de cualquier K, mientras que las condiciones de identidad de las entidades de una categoría K son condiciones necesarias y suficientes para que cada Ks sea idéntico. Desde el punto de vista formal las condiciones de existencia de Ks tendrán la forma siguiente: se x es un K, entonces x existe si y sólo si C(x); mientras las condiciones de identidad de Ks son del tipo: si x e y son Ks, entonces x = y si y sólo si C(x, y).

7 Lowe, Edward Jonathan, The Four-Category Ontology, p. 20.

8 Ibid., p. 8.

9 En este sentido Lowe afirma que hay algo común a todas las entidades, y ese algo sería la existencia: las entidades, para ser tales, de hecho tienen que existir o poder existir (véase también § 5).

10 Desde ahora utilizaré los terminus propiedad y relación, relativamente a la propuesta de Lowe, me referiré a entidades que perteneces a la categoría ontológica de los atributos.

11 Lowe, Edward Jonathan, The Four-Category Ontology, p. 7.
12 Ibid., p. 111.

13 Si por ejemplo tenemos una clase de 10 alumnos, podemos decidir de subdividir (categorizar) la clase sobre la base del color de los ojos de los alumnos, o de su altura o de otros infinitos modos. Nuestra subdivisión (categorización) de la clase no será algo más respecto a la misma clase, que como tal está formada por 10 alumnos, independientemente de nuestro modo de subdividir los alumnos que forman parte de la clase.
14 Lowe, Edward Jonathan, The Four-Category Ontology, p. 39.

15 Ibid., p. 47.

16 «Podríamos decir que la autoidentidad, y por eso la identidad, es una condición metafísica necesaria de la existencia de los objetos. No es algo banal. Sin ella, no podría existir nada en el mundo. Es tan fundamental que es algo en el mundo – un elemento de ser – porque es algo sin el que no podría existir nada en el mundo» Lowe, Edward Jonathan, The Four-Category Ontology, p. 49.

17«Sólo en virtud de la autoidentidad los objetos son numerables y pueden constituir una pluralidad. Eso no quiere decir que la autoidentidad sea suficiente para la numerabilidad, sino sólo que es necesaria. Además, para ser numerables, los objetos tienen que instanciar géneros que le den sus distintivas condiciones de identidad. Los objetos no poseen sólo autoidentidad, sino también unidad, que es lo que los hace individuables» Lowe, Edward Jonathan, The Four-Category Ontology, p. 49.

18 Lowe, Edward Jonathan, The Four-Category Ontology, pp. 34-36.

19 Ibid., p. 74.

20 Ibid., p. 27.

21 Ibid., p. 75.

22 Ibid., p. 90.

23 Ibid., p. 72.

24 Ibid., p. 74.

25 Ibid., p. 27.

26 Para indicar esta ‘pluralidad de perspectivas’ Lowe utiliza el término multifaceted, cfr. Lowe, Edward Jonathan, The Four-Category Ontology, p. 27.

27 Los tropos son las propiedades particulares y no repetibles de un objeto. Según unos pensadores estas entidades constituyen las únicas entidades primarias y representan el verdadero alfabeto del ser: cualquier cosa puede ser atribuida o analizada en terminos de un conjunto más o menos concreto de tropos. Para profundizar esta posición véanse en particular D. C. Williams (1953), K. Campbell (1990) y P. Simons (1994).

28 Lowe no se considera un tropista, pero incluye los tropos (o modos, como el prefiere definirlos) en su sistema categorial. La irreducibilidad otológica de la categoría de los modos a otras categorías no implica según Lowe una total independencia ontológica que el autor atribuye sólo a la categoría de los objetos (véase § 4). De hecho, los tropos dependen desde el punto de vista existencial tanto de los objetos que caracterizan (la particular blancura de Fido existe sólo porque Fido existe) como de los atributos de los que son instancias (la particular blancura de Fido depende por su existencia del atributo de blancura). En este sentido podemos afirmar que Lowe inverte los mismos presupuestos de los tropistas: de hecho según D. C. Williams (1953) las sustancias y los universales pueden ser constituidos a partir de tropos, y no al revés, mientras que según Lowe de la categoría de los objetos podemos deducir la de los tropos. Además, según Lowe, la relación objeto-tropos no es una relación mereológica entre un todo y una de sus partes. Los tropos no son partes constitutivas de un objeto sino modos de ser de un objeto. Pueden ser cogidos a través de un proceso mental de abstracción cuando percebimos el objeto en cuestión, pero no son absolutamente independientes del objeto y no pueden ser considerados como sus constituyentes. En este sentido no hay que considerar los tropos como entidades primarias que constituyen el alfabeto del ser, sino simplemente como modos independientes de ser de un objeto, y como tales ontológicamente dependientes de los objetos de una manera más fuerte de aquella por la que un tropo depende ontológicamente de otros tropos en un fajo de tropos coexistentes, cfr. Lowe, Edward Jonathan, The Four-Category Ontology, pp. 25-8, 96-7.

29 Hay que subrayar que Lowe hace una distinción entre las cuestiones de identificación y las cuestiones de identidad de una determinada entidad. Un principio de individuación se define como «un principio que identifica lo que se puede numerar como una instancia de un determinado género, por ejemplo que es lo que hay que numerar como un tigre o como un buque», en cambio un criterio de identidad es un «principio que define qué es lo relevante para la identidad o diversidad de una instancia de un determinado género, por ejemplo qué es lo relevante para la identidad o diversidad de este buque respecto a aquel buque» cfr. Lowe, Edward Jonathan, The Possibility of Metaphysics, pp. 199-200.

30 Eso claramente no significa que sólo se pueden contar las entidades que poseen determinadas condiciones de identidad. Como veremos en el próximo párrafo (véase § 7) las partículas de la máquina cuantística son un ejemplo de entidad que, aún no teniendo siempre precisas condiciones de identidad, se pueden numerar.

31 Según Lowe, para numerar los objetos hay que establecer una relación biunívoca entre los objetos que se quieren numerar y la serie de números naturales de 1 a n.

32 «Lo que estoy dispuesto a aceptar cuando tenemos que ver con elementos que tienen determinadas condiciones de identidad – es decir con elementos que son “objetos” y que, por consecuencia, forman parte de los conceptos sortales – es que nuestra manera de contarlos tiene que poner particular atención a las condiciones de identidad: cuando contamos unos Ks, donde los Ks son elementos que poseen determinadas condiciones de identidad, tendríamos que contar cada K una y una sola vez» Lowe, Edward Jonathan, The Possibility of Metaphysics, p. 61.

33 Hay que subrayar que la inclusión de la categoría de los casi-objetos en la ontología a priori es totalmente independiente del origen de la mecánica cuantística. Como ya observado (véase § 1), la tarea de la ontología a priori es explorar el reino de las posibilidades metafísicas y, sobre estas bases, establecer cuáles categorías de cosas pueden existir y coexistir para construir un único mundo posible, independientemente de la categoría de cosas existentes en el mundo efectivo. Ésta últimas son objeto de investigación de la ontología empírica, que, sobre la base de la evidencia empírica y de las teorías científicas aceptadas, intenta establecer cuáles categorías de cosas existen en el mundo efectivo. Pero lo que existe en el mundo efectivo tiene que ser, según Lowe, anteriormente posible en la ontología a priori. Entonces en este sentido el origen de la mecánica cuantística ha permitido la inclusión de los casi-objetos entre las categorías de cosas existentes en el mundo efectivo, pero la existencia de la categoría de los casi-objetos ya era metafísicamente posible (véase nota 4) en la ontología a priori, y por eso totalmente independiente del origen de la mecánica cuántistica.

34 El principio de exclusión de Pauli establece que dentro del mismo sistema no pueden estar dos fermiones (el electrón es un fermión) del mismo tipo con los mismos números cuánticos.

35 Lowe, Edward Jonathan, The Four-Category Ontology, p. 75.

36 «Creo que los casi-objetos como los electrones tienen la propiedad de auto-identidad de manera determinada y no problemática. Lo que los casi objetos podrían no tener de manera no problemática son en cambio algunas propiedades que implican el concepto de identidad, como la propiedad de ser, de manera determinante, identica a a (donde a es el nombre de un casi-objeto, como un electrón)» Lowe, Edward Jonathan, The Possibility of Metaphysics, p. 71.

37 Lowe, Edward Jonathan, The Four-Category Ontology, pp. 76-77.

38 Ibid., pp. 71-72.

39 Lowe, Edward Jonathan, Kinds of Being: A Study of Individuation, Identity and the Logic of Sortal Terms, Basil Blackwell, Oxford-New York 1989, p. 5.

40 Lowe, Edward Jonathan, The Four-Category Ontology, pp. 90-91.

41 Ibid., p. 80.

42 Ibid., p. 85.

43 La noción de concepto que Lowe utiliza aquí, como contenido mental no tiene relación con las nociones de tipo lógico- lingüístico que Frege (1884) teorizó.

44 Lowe, Edward Jonathan, The Four-Category Ontology, pp. 85-86.

45 Lowe, Edward Jonathan, Kinds of Being, p. 7.

46 Ibid., pp. 7-8.

47 Ibid., pp. 7-8.

48 Para una presentación de los sistemas ontológicos presentes en el actual debate analítico véase en particular Westerhoff (2005), donde el autor compara la posición de Lowe con los sistemas de R. Chisholm (1996), E. Tegtmeier (1992), J. Hoffman y G. Rosenkrantz (1991, 1994), R. Grossmann (1983, 1992). Lowe en The Four-Category Ontology (Lowe, 2006: 8-15) compara su ontología cuadripartida con las propuestas categoriales de D. M. Armstrong (1997), K. Campbell (1990), P. Simons (1994) y C. B. Martin (1980).

49 Vèase en particular Westerhoff, Jan, Ontological Categories: Their Nature and Significance, Clarendon Press, Oxford 2005, p. 18, y más en general Runggaldier, Edmund, Kanzian, Christian, Grundprobleme der analytischen Ontologie, Verlag Ferdinand Schöning, Paderborn 1998.

50 Westerhoff, Jan, Ontological Categories, pp. 18-21.

51 Lowe, Edward Jonathan, Kinds of Being, p. 204.

Revista Observaciones Filosóficas - Nº 19 / 2014




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